Más allá del lugar instagrameable

Más allá del lugar instagrameable, perspectivas desde el Marketing y Branding

Hace unos días fui a la Ciudad de México a recoger a mi esposa en el aeropuerto. Vivo en una ciudad mucho más pequeña y cercana a la capital, así que cada visita a la Ciudad de México me provoca una mezcla de fascinación e incomodidad. Por un lado, me abruma su ritmo agitado y su intensidad, pero también me maravilla su diversidad y energía.

Llevo años trabajando en marketing y he observado, estudiado y ejecutado estrategias para crear lugares «instagrameables» en restaurantes, cafeterías y otros negocios. La idea es conectar con las personas en esta era de post-turismo, en la que los lugares ganan popularidad en redes sociales no solo por lo que ofrecen, sino porque brindan una oportunidad para fotografiarse y alimentar a nuestro “gemelo digital” en redes sociales.

En esta reciente visita a la Ciudad de México, regresé a una cafetería que descubrí por accidente hace dos años. La primera vez que la visité, fue porque la cafetería a la que originalmente pensábamos ir estaba llena. Ese lugar, muy de moda entonces, era famoso por sus espacios instagrameables y su viralidad en redes sociales. Mi esposa estaba especialmente interesada en visitarlo, ya que trabaja en la industria del café de especialidad y le apasiona descubrir nuevas cafeterías. Sin embargo, al llegar y ver la larga fila de espera, decidimos probar otra opción: una panadería cercana con un aspecto menos “instagrameable” pero con panes que se veían exquisitos. Pedimos café y pan, y la experiencia fue una grata sorpresa: el pan era extraordinario y el café de buena calidad.

Dos años después, en esta última visita a la ciudad, decidí regresar a esa panadería mientras hacía tiempo antes de ir al aeropuerto. Noté con sorpresa que la situación había cambiado: la cafetería instagrameable estaba casi vacía, mientras que la panadería tenía todas, o casi todas, sus mesas ocupadas. ¿Qué había pasado en tan poco tiempo para que la preferencia de la clientela cambiara tan drásticamente?

Aquí va mi análisis de lo ocurrido. Crear espacios instagrameables es una tendencia poderosa, pero no es algo realmente nuevo. En México, ya en los 90s y principios de los 2000s, existieron franquicias de restaurantes temáticos como Rain Forest Café, Planet Hollywood y Hard Rock Café, que ofrecían una experiencia visual distintiva. Sin embargo, estos lugares compartían un problema: el producto en sí —la comida— no era memorable, sino que muchas veces se trataba de una hamburguesa genérica en un entorno atractivo. Con el tiempo, la falta de calidad en el producto hizo que estos lugares perdieran relevancia.

Hoy en día, un diseño instagrameable puede atraer a los clientes una primera vez, pero su regreso depende enteramente de la calidad del producto. La publicidad y el atractivo visual pueden llevar a las personas a visitarte, pero lo que realmente garantiza su regreso es una experiencia sólida y satisfactoria.

En resumen, aunque el diseño instagrameable sigue siendo una herramienta efectiva, no reemplaza la esencia de un buen restaurante o cafetería: el producto de calidad.